Anales de corrupción creativa
Y otras historias del trumpismo
Cuando Twitter decidió expulsar a Trump de su plataforma por animar a una masa enfurecida a asaltar el Capitolio y dar un golpe de estado, el entonces expresidente tomó la decisión de que nunca más iban a echarle de una red social. Convencido de la lealtad de sus seguidores y el poder de su inigualable capacidad de trolleo, el buen hombre tomó la decisión de crear una red social de la nada.
La página en cuestión, modestamente llamada Truth Social (“verdad”, así como el Pravda de toda la vida) fue lanzado a principios del 2022, y fracasó estrepitosamente. Aunque Trump lo usaba con entusiasmo, la página sólo atrajo un puñado de pelotas del movimiento MAGA hiperventilados, unos cuantos superfans, y una horda de bots. Las estimaciones más optimistas le dan algo más de seis millones de usuarios mensuales, una fracción de Twitter o incluso de la muy modesta BlueSky.
Corrupciones creativas
Aún con esta audiencia lamentable y escandalosas pérdidas acumuladas, la familia Trump se las ha apañado para ganar una pequeña fortuna con su red social. Su salida a bolsa fue un maravilloso ejercicio de ingeniería financiera diseñado para sablar dinero a bobos que querían “invertir” en la presidencia / hacer un donativo directo al presidente fingiendo ser un lerdo.
Aunque sigue perdiendo dinero a espuertas, Trump Media (la empresa propietaria de la paginita) ha seguido una especie de paseo aleatorio de timos semi-obvios, incluyendo criptomonedas y bitcoin, y una (incomprensible) fusión empresarial con TAE, una compañía que dice estar trabajando en fusión nuclear.
Ninguno de estos proyectos está ganando demasiado dinero, pero Trump ha descubierto nuevos usos de su red social. A pesar de ser el presidente de los Estados Unidos y, por tanto, una de las pocas personas del planeta que cada una de sus palabras puede causar un movimiento inmediato en los mercados financieros, el buen hombre tiene la costumbre de especular en bolsa en sus ratos libres. Una de sus costumbres, según parece, es comprar o vender acciones poco antes de que mencione una empresa en Truth Social, sabiendo que sus exabruptos o halagos harán que su valor cambie de inmediato. Así que, pasito a pasito y trolleo a trolleo, Trump ha ido ganando sus cientos de millones de dólares a golpe de manipular el mercado todo contento y feliz.
¿Que esto es técnicamente especular utilizando información privilegiada y que si lo hiciera cualquier otra persona acabaría en la cárcel? Ah, pero es que el presidente es distinto, ya sabéis. Primero, porque las leyes que exigen a los funcionarios públicos no jugar en el mercado de valores incluyen a todo el ejecutivo menos al presidente, porque en su día nadie se imaginó que un jefe de este iba a ser tan extravagantemente corrupto como Trump. Segundo, porque el Tribunal Supremo le dio inmunidad casi total, y todo el mundo sabe que la corte pasaría absolutamente de todo si alguien lo denunciara.
Sobornos, de oferta
Esto, supongo, le habrá dado a Trump una idea. Es muy bonito ver cómo tu fortuna aumenta tras dar un pelotazo usando tu posición en el centro del país más rico del planeta para mover los mercados, pero no deja de ser una oportunidad perdida. Estaría bien, por ejemplo, que otros especuladores se sumaran a la fiesta para hacer que tu enriquecimiento personal fuera aún más exagerado. Ya puestos, sabiendo que tu palabra mueve montañas, no estaría de más monetizar ese poder, cobrando a esos especuladores el privilegio de leer todo lo que vas a enviar unos minutejos antes de salga publicado para las masas.
Así que Truth Social ha innovado, creando un servicio con un valor añadido único para profesionales financieros: por unos meros $100.000 al mes, tu fondo de inversión, chiringuito especulador infame o saco de estafas fiduciario puede conectarse con la Truth API, ganando acceso avanzado y prioritario a las sagradas proclamas del líder.
Imaginad, por un momento, que el CEO de General Motors, Apple, Siemens o Inditex fuera pillado cobrando mordidas de $100.000 para filtrar a personas interesadas los resultados trimestrales de la empresa horas antes de que se hicieran públicos. Todos los implicados serían inmediatamente denunciados por al menos media docena de reguladores en uno de los casos de fraude más bonitos, fáciles y divertidos de la historia del departamento de justicia.
Hace apenas unos meses la administración Trump detuvo a un soldado que ganó $400.000 en uno de esos mercados de predicciones apostando que iban a atacar Venezuela. El tipo iba a tomar parte en la operación, y su apuesta le costó ser acusado de uso indebido de información confidencial para beneficio personal, robo de información restringida del gobierno y fraude mercantil. El mes pasado despidieron al encargado del teleprompter de Trump porque estaba haciendo lo mismo apostando en lo que iba a decir en sus discursos.
El presidente, en cambio, no solo está haciendo esto personalmente todo el santo rato, sino que está cobrando dinero para que otros se unan al chanchullo.
¿Consecuencias? Je.
No está claro cuántas empresas se han apuntado hasta ahora a este “negocio”. Al presidente la fiscalía no le dirá ni pío, y no lo pueden trincar ni siquiera por revelación de secretos, ya que goza de autoridad ilimitada para desclasificar lo que le plazca. Está mucho menos claro sobre la situación legal de aquellos que paguen esta especie de soborno presidencial para tener acceso a información privilegiada, y existe un riesgo limitado pero en absoluto trivial de que una administración futura se líe a denunciar a gente. Si los demócratas ganan las elecciones en noviembre, la posibilidad de una investigación del congreso tampoco es nada agradable.
Incluso si nadie da el paso, el mero hecho de que a alguien dentro de Truth Social esto le pareciera una buena idea y el presidente accediera a ello es delirante. Esta es una Casa Blanca con decenas de escándalos de corrupción, pero lo de pasar el cepillo para vender potenciales secretos de estado se lleva la palma.
Otras historias
El maldito estanque
La fiscal de distrito de Washington DC, Jeanine Pirro, ha retirado los cargos a un pobre tipo al que había acusado de “sabotear” el estanque reflectante del memorial de Lincoln. En el escrito pidiendo al juez parar el caso, Pirro dice que el departamento de interior (quien lleva los parques nacionales) les dio información incorrecta sobre el estado del estanque.
Esto ha provocado una histérica respuesta del secretario de ese departamento, Doug Burgnum, insistiendo que fueron vándalos los que atacaron y destruyeron el estanque, y que lo que dice la fiscal de que el proyecto era una chapuza no es cierto:
Trump se ha puesto del lado de su secretario de interior, a pesar de que es obvio que todo el proyecto fue un desastre y que las hordas de antifa sólo existen en su mente malsana.
Porque lo normal estos días es tener un presidente que niega la realidad alegremente doce veces por semana.
La guerra tonta
Tras pasarse unos cuantos días amenazando con arrasar Irán, pausar los bombardeos, ver cómo Irán sigue atacando cosas, amenazar más ataques, prometer a Israel que iban a acabar con todo, etcétera, Trump ha vuelto a declarar otro alto el fuego porque dice que Irán está dispuesto a negociar y van a aclarar el estatus del estrecho de Ormuz.
El precio del petróleo ha vuelto a bajar de inmediato, a pocas horas de que los mercados reabran el lunes. Trump ha perdido la guerra, y parece que lo sabe todo el mundo menos él.
Fondo de corrupción desaforada, volumen II
Tras la enorme polémica levantada por su intento de crear un fondo para dar miles de millones de dólares de “indemnización” a los co-golpistas del 2021, incluyendo a los asaltantes al Capitolio, Trump aparentemente se echó para atrás. Al menos un ratito.
Semanas más tarde, el buen hombre decidió nominar a fiscal general a Todd Blanche, el abogado que tuvo la idea y “acordó” crear ese fondo. Dos senadores republicanos (que Trump se ha cargado en sus primarias) se han plantado y han dicho que a no ser que Blanche prometa no crear fondo alguno, no votarán su nominación. Trump se ha cabreado como una mona e insiste que van a poner ese dinero y que los senadores son unos vendidos.
Patanes y becarios
En el departamento de cosas obvias que no dan pena a nadie, Politico tiene un divertido artículo en el que cargos dentro del partido republicano se quejan amargamente en privado de que todos los becarios y nuevos empleados que vienen a trabajar al congreso son poco menos que nazis idiotizados con el cerebro podrido por Twitter.
Quizás eso de nombrar Presidente a Trump era mala idea, no sé.
Anales presidenciales
Para celebrar que su popularidad está sobre el 35% en los sondeos, con sólo Richard Nixon pre-dimisión por debajo de él en la serie histórica, con el país en guerra, etcétera, etcétera, Trump celebraba ayer su victoria en el torneo de golf en su club de Nueva Jersey.
¿Os gusta Four Freedoms? ¡Suscribíos!
Por menos de €4 al mes, tendréis acceso a todos los artículos, y no os perderéis nada de lo que escribo, aparte de poder participar en chats para suscriptores de vez en cuando (el próximo, el 15 de agosto).
La mayoría de boletines suelen tener algo más de un 10% de sus seguidores como suscriptores de pago. Four Freedoms tiene más contenido abierto que la mayoría, en parte porque esto es un hobby, en parte porque entiendo las suscripciones más como una muestra de aprecio que el pago de un servicio1. Ahora mismo estamos dos puntos por debajo de ese umbral del 10%, así que os animo a daros de alta.
Y si lo hacéis durante el mes de agosto, tenéis un descuento del 40%; un año por $30 de nada. Aquí lo tenéis.
A ver, os sale más a cuenta una suscripción a La Vanguardia. No me engaño.





