Llevo unos días intentando evitar leer demasiados sondeos de fuera de Connecticut. Esto es en parte por trabajo, en parte porque si empiezas a mirar encuestas no puedo evitar empezar a preocuparme. No porque sean malas para los demócratas, se entiende. Es porque son demasiado buenas, y eso me pone nervioso de casa a noviembre.
¿Dónde estamos?
Empecemos recapitulando sobre nuestro punto de partida. Este año se escogen 35 senadores; los 33 que “tocan” por la rotación habitual de renovar un tercio de la cámara cada dos años, y dos “fuera de ciclo” en elecciones especiales para confirmar en el cargo a los senadores que ocuparon los escaños de J.D. Vance y Marco Rubio cuando pasaron a formar parte del gabinete de Trump.
Aunque 22 de los 35 escaños están ocupados actualmente por republicanos, el mapa electoral era a priori muy favorable a los conservadores. Cinco senadores demócratas están en estados que Harris ganó por menos de diez puntos (New Hampshire, Minnesota, Virginia, Nueva Jersey y Nuevo México), por sólo uno de los republicanos (Carolina del Norte). El único estado con una senadora republicana que fue ganado por Harris es Maine; hay dos demócratas en estados en los que ganó Trump (Georgia y Michigan).
Hay 53 senadores del GOP en la cámara ahora mismo. En las votaciones en las que hay empate, el vicepresidente (en la única competencia real que tiene la constitución para ese cargo) es quien rompe el empate, así que los demócratas necesitan recuperar cuatro escaños sin perder ninguno. Dado que en condiciones normales con un electorado estable sólo tienen a tiro dos senadores, eso se antoja como muy difícil.
Hasta que uno mira la popularidad de Trump (Reuters lo tiene en un 32% de aprobación ahora mismo, y no es su peor encuesta) y lo que dicen los sondeos, empieza a hacer números, y se da cuenta que quizás, sólo quizás, vamos a tener sorpresas este noviembre.
Escaños actualmente demócratas
Empecemos por la defensa, los senadores que el partido demócrata tiene que retener para tener alguna posibilidad de darle la vuelta al partido. Podemos dar por ganados, salvo catástrofe tardía de algún candidato (homicidio, drogas, que descubran que es un reptiliano) Massachusetts, Rhode Island, Delaware, Oregon, Illinois y Colorado. Cinco tienen senadores populares y conocidos; el sexto, Illinois, escogerá una senadora demócrata nueva (Juliana Stratton) tras la jubilación de Dick Durbin, ya que los republicanos han presentado a un don nadie.
En los estados más “dudosos” tenemos tres que están esencialmente fuera de peligro, Nueva Jersey, Nuevo México y Virginia. Trump sacó buenos resultados el 2024 por una combinación del voto latino, el cabreo generalizado contra el mundo que es Nueva Jersey y por el hecho que de gran parte de Virginia es el viejo sur aún hoy. Los sondeos, sin embargo, los dan comos casi seguros.
Los otros cuatro requieren algo más de detalle1.
Minnesota:
Este es un estado en el que los demócratas suelen ganar con márgenes decentes pero no espléndidos. Demográficamente no es demasiado distinto a Wisconsin, un lugar donde se suelen meter en problemas, así que merece cierta cautela. Aún así, la candidata demócrata Peggy Flanagan, es carismática, progresista y canta muy bien2, y está 2-3 puntos por encima en los sondeos de forma consistente.
Este es un escaño “abierto”; Tina Smith, la senadora actual, se está jubilando. Pero por ahora no parece que será un problema.
New Hampshire:
Otro escaño con una senadora demócrata retirándose. Aunque hablemos de Nueva Inglaterra, New Hampshire es un sitio “especialito” y tiende a votar republicanos de vez en cuando. El GOP ha presentado, por una vez, a un candidato decente en John Sununu, un moderado que fue ya senador entre el 2003 y el 2009 y congresista entre 1997 y 2003. Su padre, había sido gobernador del estado y jefe de gabinete de la Casa Blanca con Bush padre. Su hermano también ha sido gobernador3.
El candidato demócrata es un señor excepcionalmente aburrido incluso para los soporíferos estándares de Nueva Inglaterra llamado Chris Pappas. Aunque ha habido algún sondeo que ponía a Sununu por delante que puso muy histéricos a los demócratas del estado, el señor parece estar sobre cinco puntos por delante, algo que debería bastar este año.
Michigan:
Aquí empieza el crujir de dientes. Este es otro escaño que queda libre tras la jubilación de una senadora demócrata. Aquí los demócratas han nominado a un tipo brillante y carismático, un Rhodes Scholar4 con un doctorado en Oxford que ha dado clases en Columbia y dirigido departamentos de salud de forma brillante en su estado.
Se llama Abdul El-Sayed, y resulta que es muy progresista, ha hablado en favor del pueblo palestino y Fox News lo ha declarado el segundo advenimiento de Vladimir Hussein Bin Laden Marx, enemigo de América, y todo lo que os podéis imaginar.
El-Sayed, sin embargo, es menos radical políticamente de lo que parece, y tras las atrocidades de Israel estos últimos años, defender la causa palestina dista mucho de ser la rémora que los republicanos creen. Tiene además la suerte que su oponente es Mike Rogers, un congresista que lleva años aplaudiendo a Trump con una devoción sin igual, incluyendo la guerra de Irán, los aranceles y la guerra comercial con Canadá.
Esto en Michigan, cuya industria automovilística depende muchísimo de la integración de su cadena de suministros con Canadá, es una idea espantosa. Además, tiene el pequeño problema de que el tipo llevaba años viviendo en Florida, y que no está del todo claro que se haya mudado de vuelta de veras.
El-Sayed está 2-3 puntos por delante en los sondeos con bastante consistencia. Seguramente gane.
Georgia:
Este es el estado de Jon Ossoff, este señor que está ganando puntos como un loco metiendo goles al presidente hablando sobre Natalie y dando discursos que se hacen virales. Este es un escaño que debería ser complicado para los demócratas, pero Ossoff es un candidato inusualmente bueno (léase: presidenciable el 2028) y los republicanos han presentado un patán contra él. Está a siete puntos largos en los sondeos, y no me extrañaría que gane por más.
El estado maldito que es Maine
¿Os acordáis de Graham Platner? Sí, este tipo con tatuajes nazis que se las arregló para ganar la nominación demócrata por el poder de su muy masculina barba y tuvo que renunciar a ella cuando se descubrió que probablemente era un cretino que maltrataba mujeres.
Susan Collins, la senadora republicana, es moderada y quizás consiga sobrevivir otro ciclo electoral más tras la monumental pifia de los demócratas. Su segundo oponente, Troy Jackson, es menos machote y viril que Platner y no es exactamente carismático. Este es un año horrible para el GOP en general y más en Nueva Inglaterra, así que aún así va cuatro puntos por delante en los sondeos5.
A pesar de todo, Maine es muy rural y especialito a su manera, y los sondeos aquí suelen ser excepcionalmente malos; Collins tenía números mucho peores el 2020 y acabó ganando, así que aún tiene esperanzas.
Al ataque: escaños republicanos
Aquí es cuando las cosas empiezan a volverse un poco extrañas. En orden de menor a mayor dificultad, según el margen de victoria de Trump el 2024 y la ventaja republicana en un año “normal”.
Carolina del Norte
El senador republicano, Thom Tillis, se jubila después de que Trump le hiciera la vida imposible por osar llevarle la contraria en la ley de presupuestos. El GOP ha nominado a un candidato mediocre en Michael Whatley; los demócratas a uno excelente, Roy Cooper, ex-gobernador del estado y político genuinamente brillante. Salvo catástrofe, este parece ser un escaño que los demócratas van a ganar; Cooper está a ocho puntos por delante.
Ohio
El que solía ser un estado bisagra se ha convertido en un lugar en el que Trump se impuso por once puntos el 2024. Las elecciones al senado, no obstante, serán competitivas. Los republicanos presentan a John Husted, un político relativamente mediocre que fue nombrado en sustitución de JD Vance. El candidato demócrata es Sherrod Brown, ex-senador (perdió contra Bernie Moreno el 2024) y un político excelente por el que siempre he tenido un enorme aprecio. Está, ahora mismo, cinco puntitos por encima en los sondeos, y pinta bien.
Texas
Ahora empiezan las cosas realmente extrañas.
El candidato demócrata es James Talarico, un tipo joven, moderado y absurdamente carismático. El republicano es el fiscal general de Texas, Ken Paxton, quien derrotó al senador republicano que ocupa ahora el cargo en primarias.
Paxton es un candidato espantoso. Corrupto hasta el punto de que los legisladores de su propio partido en Texas le clavaron un impeachment (se escapó por los pelos de perder el cargo), tiene una montaña de burradas atroces en su historial. Añadid que el voto latino parece estar muy quemado con el GOP y que Trump considera a Paxton uno de sus políticos favoritos, y lo cierto es que Talarico puede ganar.
Es más, está por delante en casi todos los sondeos, a 2-3 puntos de distancia. A diferencia de Maine, los sondeos en Texas suelen acertar, así que quizás gane. Quizás.
Alaska
Otro estado en el que los demócratas tienen una candidata excelente en Mary Peltola, una congresista moderada, y los republicanos un senador mediocre en Dan Sullivan. Alaska es muy rural, pero tiene un venazo libertario que hace que Trump sea bastante impopular. El estado tiene un sistema de primarias peculiar en el que todos los candidatos se presentan a la vez y los cuatro más votados pasan a las generales, y Peltola ya ganó esa primera ronda; en los sondeos ahora va un par de puntos por delante con cierta consistencia.
Es aquí, por cierto, donde los demócratas están haciendo (no se sabe si por casualidad) una de mis pirulas favoritas este ciclo. Hay otro candidato que pasó a esta ronda llamado Dan J. Sullivan Jr., que está en la papeleta listo para confundir abueletes y despistados y robarles votos al candidato republicano.
Iowa
Una senadora republicana que se retira, y otro estado que es mucho más competitivo para el GOP de lo que debería. La candidata republicana es Ashley Hinson, una congresista que solía ser presentadora de los informativos locales en Iowa. Josh Turek, el candidato demócrata, es otro congresista, esta vez moderado, medallista paralímpico en dos ocasiones6, y que ha sido capaz de ganar en dos ocasiones en un distrito que Trump ganó de calle.
De nuevo: una candidata medio decente republicana, un muy buen candidato demócrata, y un escaño vacante. Es Iowa, y no debería ser competitivo, pero Turek lo tiene a tiro; RCP pone a Hinson algo más de un punto por encima, pero otros modelos (como Silver) dan a Turek favorito. Si los demócratas tienen una buena noche, pueden ganar.
¿Sí se puede?
Hasta aquí, entonces, tenemos a cuatro estados en los que los demócratas están por delante, uno en el que están empatados, y Maine, donde los sondeos llevan años siendo cifras aleatorias. Esto es, los demócratas pueden ganar una mayoría en el senado, sin los sondeos aciertan. Algo que sería extraordinario.
Misiones imposibles
Hay más. Los republicanos llevan varias semanas mirando de reojo sondeos en un puñado de estados que nunca deberían ser competitivos, pero que están dando cifras un tanto preocupantes.
Florida
El viejo escaño de Marco Rubio, un lugar que Trump ganó por 15 puntos y en el que el partido demócrata ha sido esencialmente borrado del mapa en elecciones estatales. Lo republicanos tienen una candidata mediocre pero no espantosa en Ashley Moody, y los demócratas, inexplicablemente, nominaron a una candidata socialista, que barrió al candidato moderado del establishment en Primarias, Angie Nixon.
Esto es Florida. Por muy cabreados que estén los latinos con Trump, hablamos de cubanos y venezolanos que detestan el socialismo y a la izquierda. Menuda idea, los demócratas. Pobres.
Excepto que Nixon, inexplicablemente, está ganando terreno en los sondeos, e incluso estuvo empatada con Moody en dos sondeos recientes7. ¿Significa que Florida puede ser competitivo en noviembre? Lo dudo mucho. Pero en años en los que un partido se lleva un revolcón espantoso en las midterms (léase 1994, 2006, 2010, 2018) siempre hay un estado de este estilo en el que gana alguien por sorpresa. Los republicanos van a tener que gastar dinero aquí para evitar males mayores.
Kansas
Algo similar a Florida, aunque Kansas es considerablemente más conservador; los demócratas no ganan un escaño al senado aquí desde los años treinta. El candidato republicano, no obstante, es horripilante (estilo: médico que envió a la cárcel a paciente por deudas impagadas en su consulta) y el demócrata es un pastor metodista llamado Adam Hamilton que es un orador soberbio.
Nadie está prestando demasiada atención a estas elecciones, pero en un sondeo de la semana pasada Hamilton iba por delante.
Carolina del Sur
Este sería un desfase absoluto, pero es otro sitio con sondeos extraños. La hermana de Lindsay Graham, fallecido recientemente, fue nombrada para sustituirlo y ganó las primarias republicanas con el apoyo estentóreo de Trump. Es una política espantosa. La candidata demócrata es alguien que no conoce ni Dios, una pediatra de cierto prestigio.
Nadie espera que ganen los demócratas aquí. Hay poco sondeos. Pero la demócrata está a apenas tres puntos. ¿Ganará? Lo dudo. Pero una victoria aquí es posible si resulta que los sondeos están un poco equivocados. Y en años atroces para el partido en el poder, suelen errar en dirección al candidato de la oposición.
Más difícil todavía: Montana, Idaho, Nebraska
En Montana el candidato republicano sería un favorito abrumador en un año normal. Los demócratas de hecho ni compiten, cediendo el terreno a Seth Bodnar, un independiente. Hay pocos sondeos, casi todos tienen al republicano por delante, pero hay varios en los que Bodnar lleva ventaja. Este fenómeno se está repitiendo en Idaho (Todd Achilles siendo el independiente ahí) aunque el GOP parece estar algo más seguro en ese escaño, y en Nebraska, donde Dan Osborn está muy cerca, o a veces por encima del candidato republicano.
Osborn fue candidato el 2024, también como independiente, y no se quedó demasiado lejos (siete puntos). Si los demócratas mejoran ocho puntitos su resultado de hace dos años, lo tiene a tiro.
¿Veis el patrón, verdad? Quizás no ganen. Es probable que no lo hagan. Pero cuando estás defendiendo seis escaños, no es descabellado pensar que quizás suene la flauta en uno o dos. Y si el error de los sondeos es uniforme en una dirección, o si se siguen moviendo hacia la izquierda como llevan haciendo desde hace un par de meses, esa clase de sorpresa se hace aún más probable. .
¿Ganarán los demócratas el senado entonces?
No, no he dicho eso.
Pero en un mapa que debería ser muy complicado, es factible que lo hagan. Ahora mismo, diría que es más probable que los demócratas controlen la cámara alta en enero que no lo contrario; quizás un 60% de probabilidad de que eso suceda. Si no tienen deserciones (léase Feterman), no es descabellado de que el GOP se lleve un revolcón tremendo, y el mapa para el 2028 es bastante atroz para ellos.
Veremos cómo se mueven los sondeos, pero hay partido.
Nota: Uso RCP para enlazar media de sondeos no porque su estimación o modelo sea bueno, sino porque es el único agregador que no es de pago. Nate Silver tiene mucha mejor metodología, pero a efectos de este artículo no nos hace falta tanta precisión.
Fuera coñas. Canta muy bien. Por carambolas de la historia, la conozco desde hace tiempo y es aterradoramente buena en karaokes.
Este es un país muy orgulloso de ser de clase media y nada aristocrático, pero sueles ver esta clase de familias en política a menudo. Y en Nueva Inglaterra hay unos cuantos municipios que tienen alcaldes que son descendientes directos de los colonos que fundaron el pueblo.
Una beca de muchísimo prestigio.
Menos en RCP, pero su media incluye varios sondeos cuestionablemente republicanos. Silver lo tiene a 4.
Baloncesto en silla de ruedas. Jugó en España en el Bidaideak Bilbao BS varios años.
RCP no tiene en su media uno de ellos, porque RCP suele excluir sondeos favorables a los demócratas un poco al azar. Veáse nota 1.



