"Together, we're America"
Bad Bunny y el partido más importante del mundo (más o menos)
Estados Unidos tiene dos fiestas nacionales: el 4 de julio y la Superbowl. La final de la NFL, que muchos comentaristas aquí insisten que es el partido más grande del planeta (no lo es) realmente paraliza al país casi al completo. Básicamente todo el mundo, le guste el fútbol americano o no, lo ve en directo, incluyendo el espectáculo musical durante la media parte.
He escrito alguna vez sobre la NFL, probablemente la máquina más perfecta jamás creada para ganar montañas de dinero con un espectáculo deportivo. Uno de los grandes talentos de la liga siempre ha sido tener un olfato especial para entender y anticipar hacia dónde va la opinión y el sentir público americano, con un dominio de los medios y relaciones públicas impecable.
El malvado conejo
Cuando la NFL anunció, a los pocos meses de la llegada Trump a la Casa Blanca por segunda vez, que Bad Bunny sería el artista invitado para la media parte, mucha gente quedó bastante sorprendida. ¿Un artista latino (aunque puertorriqueño, y como tal, ciudadano de los Estados Unidos) que sólo canta en castellano, abiertamente político, en la Superbowl? ¿Con lo que está cayendo?
El sector rápidamente soliviantado de la derecha americana se indignó con la furia de mil soles de inmediato. El frenesí fue tal que Turning Point USA, la organización del malogrado Charlie Kirk, decidió montar un espectáculo alternativo con artistas americanos de verdad, como Kid Rock, Brantley Gilbert, Gabby Barrett y Lee Brice1. Gran parte de los influencers MAGA poco menos que declararon una fatwa contra la NFL, que es un poco como declararse en contra el Mundial de Fútbol en Brasil o España.
Pero a pesar del frenesí de los “en América se habla en americano” y guerreros contra lo woke, la NFL no se inmutó lo más mínimo. Bad Bunny iba a estar en la Super Bowl y os iba a gustar a todos mucho. Punto pelota.
Celebración
Bueno, la Superbowl fue ayer. Los New England Patriots fueron cruelmente aplastados por los Seattle Seahawks en un partido bastante espantoso (no porque viva en Nueva Inglaterra ni nada. Fue un mal partido) y Bad Bunny estuvo en la media parte. Y el buen hombre hizo la mayor oda a la isla de Puerto Rico que podía hacerse, en una celebración pletórica, divertida, creativa a matar y llena de alegría y esperanza.
No soy crítico musical (de hecho, ni siquiera me gusta demasiado la música de Bad Bunny), pero realmente fue un espectáculo tremendo, repleto de guiños y homenajes a la cultura de la isla. Siento no poder enlazarla entera aún, porque la NFL son absolutamente despiadados con su propiedad intelectual y nada en YouTube está sobreviviendo más de cinco minutos, pero de veras, buscadla. Fue realmente fantástica.
Ofendiditos
También ha sido fantástica la inevitable respuesta de Donald J. Trump, hombre más poderoso de la tierra, comandante en jefe de un arsenal nuclear y aparentemente crítico musical.
Una traducción más o menos aproximada, porque reproducir el tono y matiz de tan avanzado comentario cultural es casi imposible, a continuación:
“El espectáculo en la media parte de la Superbowl fue absolutamente terrible, uno de los peores de todos los tiempos. No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de América y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad o excelencia. Nadie entiende una palabra de lo que dice ese tipo, y el baile es asqueroso, especialmente para los niños jóvenes que están viéndolo por todos Estados Unidos y el mundo entero. Este “espectáculo” es una “bofetada en la cara” a nuestro país, que está marcando nuevos estándares y récords cada día - incluyendo las mejores cotizaciones de bolsa y cuentas de jubilación subvencionadas de la historia. No hay nada que inspire de este desastre de espectáculo de media parte y contemplad, seguro que tendrá grandes críticas en los medios de comunicación falso, porque no tienen ni idea de lo que pasa en el mundo real - y por cierto, la NFL tiene que cambiar la ridícula regla nueva de saque de centro. Haced América grande de nuevo. Presidente Donald J. Trump.”
No creo que pueda competir con esta prosa. Es realmente embriagador, emocionante, que un presidente de los Estados Unidos vea un mensaje como este y se sienta profunda y personalmente ofendido.
La gente de Fox News, mientras tanto, sospecha cosas:

Quizás si encuentran a alguien que hable ese misterioso idioma que hablaba el señor con el micro (en Estados Unidos se calcula que hay 41 millones de ellos)2 pueden confirmar esa misteriosa trama.
Política
Lo mejor de todo es que la actuación de Bad Bunny fue política, pero de forma sutil. Hubo un momento, por ejemplo, en que baila entre transformadores eléctricos, una alusión a los constantes apagones en la isla. El huracán María destruyó la red eléctrica del país casi por completo, y años después los cortes de luz siguen siendo habituales; dudo mucho que la mayoría de espectadores se diera cuenta. Ricky Martin cantó en un cameo “no hagáis con nosotros lo que hicisteis en Hawaii”3; dudo que muchos anglos lo pillaran. Fue, ante todo, una celebración de la cultura de Puerto Rico y de toda América Latina, cantando y proclamando que también son americanos, cargado de referencias absolutamente deliciosas para cualquier boricua.
Todo esto parece ridículo, y lo es especialmente cuando los sondeos sobre inmigración han cambiado por completo estos últimos meses en contra de la agenda de deportaciones indiscriminadas del partido republicano. Más aún cuando el cantante que tanto les ha ofendido es (repito por enésima vez) puertorriqueño, ciudadano de los Estados Unidos, y el artista más popular del país.
Hubo una época en que la música que escuchabas en los top-40 en la radio en Estados Unidos era sólo en inglés, o que aquí en América no llegaban artistas de fuera, con la excepción de algún inglés o australiano despistado. Eso es cosa del pasado4. Este es un país cada vez más abierto al mundo, porque el mundo entero está en este país. El Trumpismo, por mucho que lo intente, no puede dar marcha atrás a este reloj.
Al menos, tras ver a Bad Bunny hoy, esa es la sensación que tenía en mente.
Mañana volveremos a la política.
Si no conocéis a nadie, felicitaros por haber evitado horrores. Y si os odiáis mucho a vosotros mismos, lo podéis ver íntegro aquí. La factura del oftalmólogo y/o psiquiatra la pagáis vosotros.
No a mí. Bad Bunny tiene un acentazo.
El chaval al que le da el Grammy no era Liam Ramos, el niño secuestrado por ICE en Minnesota, por cierto. Pero se le parecía mucho.
Curiosamente, esto no sucede en todo el mundo - en muchos países, con la llegada de servicios estilo Spotify ahora se escucha más música local, no menos, porque esta clase de modelos facilita la distribución de artistas, sin depender tanto del oligopolio de las discográficas.





No me gusta Bad Bunny pero me cae muy bien. Bien por él. Bien por Lady Gaga y por Ricky Martin. Y bien por los millones que se quedaron con el culo pegado a sus asientos. Leo en diferentes grupos a gente airada “Pues yo me fui a ver a Kid Rock” lol
En fin… la pena es la polarización, porque la verdad es que fue un espectáculo.
Ya se que es una tontería, pero “cuentas de jubilación subvencionadas”? No sería mejor “planes de pensiones” para hablar de los 401k?
Y ahora me queda la duda de la regla del kick off actual y cuál es la Que
Haría Trump (posiblemente estén implicadas cosas doradas). De fútbol americano no tengo pero ni idea…