Four Freedoms

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Papeleo electoral

El partido republicano quiere "reformar" las elecciones

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Roger Senserrich
feb 13, 2026
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Hay un detalle importante sobre Estados Unidos que los europeos suelen olvidar: no existe un documento nacional de identidad.

¿Y usted quién es?

Sí, hay documentos con los que uno puede identificarse. El gobierno federal emite pasaportes, y sirven tanto para viajar como para demostrar quién eres, pero son (relativamente) caros de obtener ($165), el trámite es bastante engorroso (tardan sobre un mes en enviarlo) y no es obligatorio obtenerlo. La tarjeta con tu número de seguridad social sólo sirve como recordatorio, no como identificación. Si eres militar, agente federal o funcionario tendrás un carnet o papeles, pero no hay ninguna acreditación emitida a nivel nacional.

La mayoría de americanos utilizan para identificarse su carnet de conducir, que esencialmente cualquier ser vivo que quiera tener un empleo necesita tener fuera de unas pocas ciudades. Su emisión está en manos de los estados, con trámites más o menos similares, pero los requisitos no son del todo equivalentes. En muchos estados, por ejemplo, uno puede sacarse el carnet de conducir sin tener que demostrar ser ciudadano, porque las autoridades han concluido (con buen criterio) que es mejor tener a inmigrantes indocumentados con carnet y seguro del coche en las carreteras que a inmigrantes indocumentados sin seguro ni carnet.

Hasta hace relativamente poco (el año pasado), uno podía viajar en avión por todo el país sólo con el carnet de conducir. Tras años de demoras, el gobierno federal al fin impuso un estándar (Real ID) para que los estados al menos comprueben que la persona a la que expidan el carnet sea quien dice ser, pero sigue sin validar ciudadanía.

Censos electorales

En paralelo a este encomiable rechazo libertario a tener que identificarse, también debo recordar que en Estados Unidos tampoco existe un censo electoral. Si alguien quiere votar en unas elecciones (locales, estatales o federales) debe primero registrarse, es decir, ir a la autoridad electoral competente en su jurisdicción y darse de alta en el censo.

Esto, por supuesto, tampoco está en manos del gobierno federal. Es más, en muchos casos no está ni siquiera en manos de los estados. Como comentaba el otro día, a veces está en manos de condados, otras de distritos electorales, otras de los municipios.

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Roger Senserrich
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El papeleo que te exigen para registrarte, cómo no, varía de un sitio a otro. Dado que no existe una forma estandarizada de acreditar quién eres a nivel nacional, es habitual poder darte de alta mostrando una combinación más o menos aleatoria de tu carnet de conducir, un recibo de la luz (para demostrar tu dirección postal), un carnet de alguna institución oficial, una copia de tu nómina, una partida de nacimiento o algo similar. Aunque es necesario ser ciudadano para poder votar, en muchos estados los documentos que presentan no siempre bastan para demostrar que lo eres. Mentir en el registro electoral se considera perjurio, no obstante, así que un inmigrante no nacionalizado que se apunta al censo y vota está cometiendo un delito con penas de cárcel.

Eso hace que esta clase de fraude electoral sea prácticamente inexistente, porque hay muy poca gente tan idiota como para jugarse ir a prisión por ser un voto entre decenas o cientos de miles con cero influencia en el resultado final. Cuando sucede (hablamos de quizás una decena de casos al año en un país con 338 millones de habitantes) casi siempre es porque alguien se registró por error, casi siempre animado por un funcionario distraído.

Gente votando

Para el partido republicano, sin embargo, esto es un detalle menor. La ausencia de evidencia no implica la evidencia de ausencia, o algo parecido, así que quieren asegurarse muy, muy, muy fuerte que ningún inmigrante pueda acercarse a las urnas. Así que a grito de “luchemos contra el fraude”, la mayoría del GOP en la cámara de representantes, jaleada por Trump, votó a favor esta semana de la “Safeguard American Voter Eligibility (SAVE) Act” (ley para proteger la elegibilidad del votante americano), en defensa de la sagrada e intocable santidad de las urnas.

Protegiendo las urnas de indeseables

La SAVE Act hace, en teoría, dos cosas muy sencillas y razonables. Primero, establece el requisito de que todo votante que quiera registrarse para votar demuestre que es ciudadano, y lo haga en persona. Nada de registrarse por correo o internet, como permiten muchos estados. Segundo, hace obligatorio presentar un documento de identidad válido con foto al ir a votar.

En un país normal y razonable con un documento nacional de identidad, registro civil nacional (no, no tienen un registro civil) y burocracias medio sensatas, esto parece casi razonable. En Estados Unidos, es una máquina de crear problemas.

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