Me ha gustado mucho esa teoría sobre los grandes idiotas. Se podría articular algo así: "Un sistema político-social tiende a la estabilidad a largo plazo, pero se va erosionando por las idioteces cometidas, siendo idioteces (a) la negativa o incapacidad de resolver los problemas surgidos y (b) las acciones que tensionan el sistema más allá de sus límites."
Muchas gracias por la recomendación del artículo de Sarah Darer. A pesar del disgusto que me ha dado (no sabía nada de este aspecto de Dahl), me ha gustado mucho y me ha dado que pensar.
Dos cuestiones: La primera: ¿Tanto mandaba Nixon en el partido? ¿No se supone que los partidos norteamericanos son un lío en el que no manda nadie?(o es que hizo como Trump, apoyar a muerte a los candidatos más locos? La segunda: No hace mucho estrenaron "Giant" en Barcelona, en catalán, con el gran Josep Maria Pou representando a Dahl. Me pareció magnífica, especialmente el primer acto. En la obra, Dahl tiene mucha razón en lo que critica, mucho menos en el por qué (aunque Israel parece querer darle la razón, ahora mismo).
Me ha gustado mucho esa teoría sobre los grandes idiotas. Se podría articular algo así: "Un sistema político-social tiende a la estabilidad a largo plazo, pero se va erosionando por las idioteces cometidas, siendo idioteces (a) la negativa o incapacidad de resolver los problemas surgidos y (b) las acciones que tensionan el sistema más allá de sus límites."
Muchas gracias por la recomendación del artículo de Sarah Darer. A pesar del disgusto que me ha dado (no sabía nada de este aspecto de Dahl), me ha gustado mucho y me ha dado que pensar.
Dos cuestiones: La primera: ¿Tanto mandaba Nixon en el partido? ¿No se supone que los partidos norteamericanos son un lío en el que no manda nadie?(o es que hizo como Trump, apoyar a muerte a los candidatos más locos? La segunda: No hace mucho estrenaron "Giant" en Barcelona, en catalán, con el gran Josep Maria Pou representando a Dahl. Me pareció magnífica, especialmente el primer acto. En la obra, Dahl tiene mucha razón en lo que critica, mucho menos en el por qué (aunque Israel parece querer darle la razón, ahora mismo).