Rebloqueando el bloqueo
Una decisión inexplicablemente lógica
Estados Unidos envió a Pakistán a un magnate inmobiliario, el yerno del jefe y un tipo que tiene como principal experiencia profesional “consultor pelota” para negociar el fin de una guerra estúpida de la que no saben cómo salir. Se han dado un plazo, en teoría, de dos semanas, que es la duración acordada de un alto el fuego del que nadie sabe sus condiciones exactas.
Empiezan con reuniones por la mañana, siguen por la tarde, noche, y madrugada. Tras veintiuna horas infructuosas, el ex-consultor, ahora vicepresidente de Estados Unidos, dice que no hay acuerdo, porque la delegación iraní no ha aceptado sus condiciones.
Lo habitual, en esta clase de negociaciones, es que las dos partes se den una pausa y sigan negociando. En este caso, J.D. Vance, tras una breve rueda de prensa, anunció que daban la cumbre por terminada y se fue a casa. Su jefe, Donald Trump, se había pasado la tarde en Florida viendo peleas de UFC acompañado por el teórico jefe de su diplomacia, Marco Rubio, y unos cuantos amigotes.
Al día siguiente, en vez de lamentar lo ocurrido y decir que volverían a intentarlo en unos días, Trump anunció que iban a instaurar un bloqueo naval en el Golfo de Omán, para que ningún buque pudiera entrar o salir del Golfo Pérsico, especialmente aquellos que hubieran pagado un peaje o protección al régimen iraní. El estrecho de Ormuz estaba cerrado. Para todos.
Bueno, más o menos. El Pentágono ha matizado que Estados Unidos ahora va a detener cualquier buque que entre o salga de puertos iraníes, no todo el tráfico. No es un cierre completo.
Y aunque pueda parecer absurdo, esta es la decisión más lógica que ha tomado la Casa Blanca desde hace semanas.
Ahogando a todos
Hasta ahora, el control sobre el tráfico del estrecho permitía a Irán ser relativamente selectivo en el daño económico que intentaba provocar a Estados Unidos y sus aliados. Podía, por ejemplo, dejar cruzar sólo a aquellos barcos que habían pagado un enorme peaje, ingresando divisas y legitimando su control sobre la ruta. También podía abrir la puerta a buques de países amigos o que el régimen quiere mantener de su lado, como China o India, y dar prioridad a la salida del crudo de sus yacimientos, no del resto de países aliados con los americanos. Esto les daba una posición de fuerza, provocando una subida de precios del petróleo, les permite construir alianzas, y además les da dinero.
El bloqueo-sobre-el-bloqueo anunciado por Trump pone fin a esta lógica. El cierre del estrecho ahora no tiene consecuencias sólo sobre Estados Unidos y sus aliados, sino que también genera problemas a Irán y a quienes estaban intentando sortear la crisis apoyándolos. China, India y el resto de potencias que dependen del crudo de Oriente Medio no pueden quedarse mirando; ahora tienen un incentivo claro en solucionar el problema. Y aunque seguirá doliendo al resto de países de la región, Arabia Saudí y los Emiratos pueden sacar parte de su producción por el Mar Rojo, usando oleoductos; Irak tiene salida por Turquía1. Irán, mientras tanto, no tiene oleoductos hacia Pakistán o Turkmenistán2, no pueden exportar vía Turquía en cantidades significativas, y no tienen terminales con capacidad suficiente en el Mar Caspio.
Es más que probable que cerrar por completo Ormuz para todos haga que se dispare aún más el precio del crudo, pero al menos Irán no podrá beneficiarse de ello. La presión económica ahora va en ambas direcciones.
Los riesgos
Que sea una decisión lógica, por descontado, no significa que vaya a funcionar. La economía iraní era un desastre antes de la guerra, y ahora si acaso será un desastre mayor. Pero el régimen ya está acostumbrado a vivir en una crisis permanente, y como hemos visto en otros lugares, una dictadura puede alcanzar niveles extraordinarios de incompetencia sin temer verse derrocada, siempre y cuando sus servicios de seguridad sigan dispuestos a fusilar manifestantes. Irán puede aguantar meses de bloqueo, porque eso es lo que llevan haciendo desde hace años.
La parte importante de este cálculo no es tanto Irán sino China, India, y el resto de países asiáticos que dependen de las importaciones de petróleo del Pérsico. Aunque China tiene alternativas (Rusia) y una enorme reserva estratégica, no está del todo claro que estén dispuestos a comerse una factura económica desorbitada sólo para reírle las gracias a Irán, o al menos no por un periodo de tiempo indefinido3. Los iraníes pueden darles un poco de margen adicional dejando pasar algo de tráfico con destino a puertos chinos, aunque sólo conseguirán beneficios diplomáticos, no económicos4.
Lo que tendremos ahora será una especie de carrera invisible entre la paciencia de China antes de que se pongan serios y presionen a Irán, y la opinión pública americana y su reacción a que la gasolina suba hasta $5 el galón5, con un toque de diversión adicional ante la posibilidad de que alguien intente romper el bloqueo y Estados Unidos aborde un mercante aleatorio.
Trump, que no se presenta a la reelección y cada vez está más de vuelta de todo6, cree que puede capear el temporal. El resto del partido republicano tiene elecciones legislativas (y estatales, en casi todo el país) en noviembre y desde luego no están de humor para comerse este marrón. Irán lo sabe, China lo sabe, y Rusia lo sabe, así que incentivos no les faltan para esperarse un rato.
El GOP, hasta ahora, ha sido muy reacio a criticar al presidente en público, pero esta guerra quizás esté acabando con su paciencia.
Lo obvio
Es un poco repetitivo a estas alturas recalcar que la única forma de “ganar” esta guerra para Estados Unidos era no empezar la guerra en primer lugar, pero sigue siendo cierto. Aunque un bloqueo completo es una maniobra lógica ahora mismo, sigue siendo una situación muy, muy estúpida con riesgos económicos y diplomáticos enormes, y es posible que no dé el resultado deseado.
J.D. Vance, en su rueda de prensa tras el fracaso de las negociaciones, dijo que las dos exigencias de Estados Unidos para la paz eran el fin del programa nuclear iraní y reabrir Ormuz. Irán reinicia su programa nuclear porque Trump decidió abandonar el acuerdo alcanzado por Obama para suspenderlo, y cierra el estrecho como respuesta a una guerra que Trump ha lanzado. Cuando tus demandas para terminar un conflicto son volver al status quo anterior, y tu adversario que dices haber derrotado te responde “patatas”, has hecho algo excepcionalmente mal.
Oh, y por supuesto, Israel continúa completamente a su bola matando civiles y arrasando pueblos enteros en Líbano. Porque ellos están en su guerra, con sus cosas, y todo lo que sea mantener la paz o negociar nada les importa un rábano. Estados Unidos tiene los mejores socios posibles.



